viernes, 30 de agosto de 2013

Licenciado en INEM

Hace apenas 3 años, el INEM ofertaba mayor cantidad y variedad de cursos. Sin embargo, en estos tiempos que corren hasta ese dinero, el único, bien destinado (al menos, los planes de formación en la Comunidad de Madrid funcionaban muy bien) se ha ido reduciendo hasta el extremo de cancelar grupos copados de alumnos ávidos por aprender y desesperados por formarse aún más y conseguir ese trabajo tan anhelado. Hasta el extremo de dejar en paro aún a más profesores.

Ahora bien, ¿realmente nos ha servido de algo hacer 10 cursos del INEM, recibir unos diplomas muy bonitos y rellenar nuestro currículum para que parezca más atractivo? ¿Esos títulos tienen alguna validez oficial?

Válidos o no, en las entrevistas de trabajo, la única verdad es que pocas veces se solicitan los títulos y pocas veces se tiene en cuenta lo estudiado. Solo importa la experiencia. Entonces, ¿es la española una sociedad superformada pero poco preparada para el trabajo? ¿Se debe invertir más o menos en cursos gratuitos?

Una profesión "muy particular"

A falta de pan, buenas son tortas. Este refrán nos viene que ni pintado para explicar lo que está sucediendo en estos momentos en la enseñanza en España. Cada vez más profesores se quedan en el paro, bien por reducciones de plantilla, bien por problemas en el funcionariado. Y, aparte de salir en masa a las calles para manifestarse, también se agarran a lo único que les queda con tal de no perder su condición de maestros: clases particulares.

La crisis ha hecho estragos pero la economía sumergida es la reina de las economías en España. 10 euros por una clase; otros 10 por hacer de canguro... el caso es ganarse el pan de cada día.
Eso sí, las rebajas y el regateo han situado lo que antes era un trabajo muy exclusivo en uno mucho más corriente.


Si antes las clases particulares de Matemáticas a un alumno de bachillerato eran recompensadas con 20 euros, ahora no llega ni a los 10. Los niños necesitan aprobar pero también comer, y los padres regatean hasta el último céntimo, sin pararse a pensar si no sería mejor, en este caso, prescindir de las sesiones. Pues ¿es esto una educación de calidad? Seguramente, el profesor que antes cobraba 20 y ahora cobra 8 no se esfuerce ni la mitad es hacer su trabajo. Así son las cosas, y con incentivos se saca un país adelante.

Chino, ¿el idioma del futuro?

Constantemente, se habla del inglés. Inglés para viajar. Inglés para trabajar. Inglés en los colegios... Y, si no sabemos inglés, ¿qué pasa? En teoría, nos hemos quedado obsoletos y nuestras salidas profesionales se reducen considerablemente. Sin embargo, en la práctica, es posible que dentro de muy poco tiempo nos hagan falta otros idiomas, por decirlo de alguna manera, más exóticos: chino, japonés o coreano son tres buenas opciones para hacer frente a una civilización que, día a día, avanza más rápido por tierras occidentales.





Sea cual sea la lengua que hablemos, practiquemos o aprendamos en estos momentos, lo que sí es claro es que una formación sin este complemento, que tanto ayuda a abrir fronteras culturales, sería un desastre. Por eso, animamos a los colegios que aún no sean bilingües a que lo sean. Y no solo eso: que incluyan en sus planes de estudio los "idiomas del futuro".

Otro tanto ocurre en las carreras universitarias: salvo en las Filologías, los idiomas no son obligatorios. Por no ser obligatorios, casi ni el español lo es. El ejemplo más claro es Periodismo, donde aún el último plan antes de aparecer en escena los Grados, solo tenía una asignatura de Lengua castellana en los 5 años de carrera. ¿Es eso normal? ¿Estamos los españoles destinados a ser un fracaso por la mala formación idiomática que hemos recibido?